Competencias en el Área de Salud Pública y Epidemiología: aportes de algunos expertos

Ronald Evans-Meza

Resumen


Existen muchas definiciones de competencia, lo cual ya nos está indicando que no hay una que sea unívoca e irrebatible. Por algo, un autor1 define a competencias como un término “polisémico, que significa, de acuerdo al diccionario enciclopédico Salvat, “pluralidad de significaciones de una misma palabra”2. Kobinger por su parte nos dice que por competencia puede entenderse “el conjunto de comportamientos socio-afectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un papel, una función, una actividad o una tarea”3.

Una de las definiciones más citadas es la de la UNESCO, la cual refiere que es “el conjunto de comportamientos socio-afectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un desempeño, una función, una actividad o una tarea”.  Una definición mucho más corta pero más contundente es la que nos informa que es “la capacidad efectiva para llevar a cabo exitosamente una actividad profesional plenamente identificada”4.  Sin   quedarse atrás en cortedad y contundencia también tenemos que “las competencias se consideran como la articulación de la formación y el ejercicio profesional” 3

En vista de que la escuela de medicina de la Universidad Hispanoamericana, al igual que ocurre en otras instituciones universitarias de América Latina y del mundo, se encuentra en un proceso de cambio curricular por competencias, resulta conveniente leer y estudiar lo que han escrito algunas autoridades sobre dicho tema. Algunos aportes muy sumarios por la brevedad de un editorial son los siguientes.

 


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